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Detenida una monja de Nueva York por conducir ebria y estrellarse contra un árbol

Ebria, con una botella en el asiento del copiloto y sin los papeles del coche en regla. Así encontraron el pasado miércoles a una monja de Nueva York, protagonista de uno de los accidentes de tráfico más rocambolescos de los últimos tiempos.

La hermana Lauren Hanley, de 68 años de edad, se empotró contra un árbol al intentar esquivar a un grupo de niños que jugaban en la calle. Tenía 0,18 grados de alcohol, más del doble de lo permitido por la ley, cuando fue detenida por la Policía, que además descubrió que su vehículo no tenía la inspección del Estado en regla. Aunque esta misma mañana, después de que la monja pasara por el confesionario para reconocer que se había emborrachado mientras estaba en la iglesia, ha sido puesta en libertad.

La mujer, tal y como han relatado las autoridades, comenzó a beber ginebra en San Frances de Chantal, la iglesia donde trabaja como directora espiritual. Y, no teniendo suficiente con esta particular experiencia religiosa, la monja decidió subirse al volante y empezar a conducir sin rumbo y haciendo zig zag. Para colmo, después de aterrorizar a dos niños de diez años y a uno de catorce que estuvieron a punto de ser atropellados por esta hermana de Nueva York, la mujer se estrelló contra un árbol del condado de Wantagh, en Long Island. Sólo le faltaban los cubitos y el té para completar este místico y accidentado cocktail.

Imagen: publico.es

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