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El transbordador espacial Discovery irá a un museo tras su última misión

El transbordador espacial Discovery tiene el honor de ser la primera nave de este tipo que se retira del servicio activo de la NASA, la pasada semana realizó su última misión al espacio, con lo que ahora comienza una pugna bastante dura entre varios museos de Estados Unidos que quieren ser el último punto de reposo del Discovery.

Los transbordadores espaciales supusieron un gran avance a principios de los ochenta, siendo los únicos vehículos que realmente podemos considerar como naves espaciales reutilizables, todo un orgullo para Estados Unidos. En total se construyen cinco transbordadores espaciales, el primero fue el Columbia, lanzado en 1981; seguido del Challenger en 1982, el Discovery en 1983, el Atlantis en 1985, y el Endeavour en 1991. De todos ellos el Discovery es el dueño de todos los récords, el que más tiempo ha estado en el espacio y más misiones ha realizado, un total de 39.

Sin embargo, los transbordadores espaciales también son un símbolo de exploración extrema, ya que de los cinco originarios solo tres han conseguido llegar a nuestros días, siendo el Discovery el primero que ha llegado a cumplir su última misión planeada. En 1986 el transbordador Challenger explotó poco después de su despegue, y en el 2003, el Columbia hizo lo mismo durante la reentrada en la atmósfera, cobrándose la exploración espacial en ambos casos una tripulación de siete astronautas, graves accidentes que llegaron a conmocionar a toda la población estadounidense, donde los astronautas son como mínimo héroes nacionales.

De este modo, no es raro que sean varios los museos que se disputan poder tener en su poder al Discovery, un símbolo mayúsculo. El ansia puede ser más comprensible si tenemos en cuenta que la NASA lo ofrece gratis, exigiendo solo el pago de los 28,8 millones de dólares que constará la descontaminación de la nave, un proceso para eliminar todos los restos tóxicos del Discovery y que tomará nueve meses de trabajos.

De momento los museos que quieren el Discovery son el Museo de la NASA de Houston en Texas; el Museo de la Aviación de Seattle, que recuerda que parte del Discovery fue construido en dicha ciudad, con lo que no ha dudado en comenzar a construir una nave para alojarlo; el Museo del Aire y el Espacio de Nueva York, que no es otra cosa que el antiguo portaviones Intrepid amarrado en la costa de Manhattan; el Museo de las Fuerzas Aéreas de Dayton en Ohio, que también ha comenzado la construcción de un recinto para el Discovery y apuesta personal de la Casa Blanca que ya ha donado 10 millones de dólares al museo; y el Museo Smithsonian de Washington, el cual es la apuesta del Congreso, quien ya le ha donado el total de la cantidad exigida por la NASA.

Por si fuera poco, la propia NASA ha pensado quedarse el Discovery y colocarlo en el Centro Espacial Kennedy de Florida, con lo que las posibilidades son aún mayores. En todo caso, los que se queden sin el Discovery aún podrán luchar por el Endeavour que realizará su última misión el mes que viene, o por el Atlantis, que hará lo propio en julio. Sin embargo, el Discovery ya es una cara mole de 78 toneladas de chatarra espacial que será honrada en un museo.

Mira el último aterrizaje del Discovery

Imagen: mx.ibtimes.com

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