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El problema de la pubertad precoz afecta a toda Europa

Los últimos estudios médicos confirman un preocupante descenso en la edad media europea en las que las niñas tienen su primera menstruación o menarquía, y que se encuentra actualmente en los 11,5 años, un problema que no sólo afecta al físico, sino también a su psicología, que muchas veces no es capaz de aceptar con normalidad los cambios que se producen.

Los expertos apuntan a la obesidad como primera causa de la pubertad precoz, aunque no es la única. Desde la consulta de endocrinología pediátrica del hospital Reina Sofía de Córdoba se habla de un número in crescendo de niñas que sin haber alcanzado los ocho años ya presentan síntomas como el crecimiento prematuro o la aparición de vello y curvas incipientes.

Ramón Cañete, jefe de la unidad de endocrinología pediátrica del Reina Sofía, ha confirmado que si bien hace unos años, la edad de la menarquía estaba situada entre los 12 y 13 años de edad, se ha visto un recorte sorprendente no sólo en España, sino también en Europa como indica, entre otros, un estudio publicado en el mes de abril de este año en Copenhague, que habla de cómo las danesas comienzan su ciclo de pubertad un año antes que hace 15 años.

Este desarrollo precoz, se da especialmente en niñas que, o están sobrealimentadas o han pasado en poco tiempo de la malnutrición a una dieta más rica y variada, como en el caso de las adopciones internacionales, donde, si la pequeña adoptada supera los tres años, es fácil que al comenzar una dieta variada sea víctima de una pubertad precoz aproximadamente al año de haber comenzado el nuevo tipo de alimentación.

Por otro lado, los especialistas hablan de la presencia de estrógenos en productos alimenticios e incluso en algunos cosméticos, tal y como han indicado recientes informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se han apresurado en advertir acerca de la especial vulnerabilidad de los niños a la exposición de sustancias químicas en las etapas de su crecimiento, y que provocan un crecimiento acelerado e impropio de la edad del menor, que podría acarrearle problemas en su etapa adulta, pudiendo sólo ser controlado este proceso con inyecciones mensuales de análogos de la GnRH (la hormona responsable de iniciar la pubertad), que frenan los síntomas de la pubertad dos o tres años hasta alcanzar la edad habitual de desarrollo.

Imagen: weblog.mendoza.edu.ar

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