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Haití conmemora el aniversario del terremoto entre la desesperación y el pesimismo

Hoy, 12 de enero, se cumple un año del fatídico terremoto, de 7,3 en la escala Richter, que en aproximadamente 40 segundos destrozó hasta las entrañas Haití, el país más pobre de América sufrió una de las peores catástrofes humanitarias de la historia. Hoy, un año después, Haití sigue sumido en el caos y en la inestabilidad, sin que la ayuda exterior termine de llegar al país, y sin que su política interna supere las acusaciones de fraude e inoperancia.

El terremoto de Haití sacudió el país como pocos desastres lo han hecho, en un solo instante se vino abajo todo el país, destrozándose su economía y su sociedad, en un país en el que el 70% de la población estaba en paro y el 80% bajo el umbral de la pobreza, esta desgracia solo agravó una situación espantosa. Aunque las cifras oficiales hablan de 220.000 muertos, aún hoy se siguen encontrando cadáveres entre las montañas de escombro, las cuales están lejos aún de desaparecer, quedando solo en la capital, Puerto Príncipe, unos 20 millones de metros cúbicos.

Pero al drama de los fallecidos hay que sumar el de los desplazados, ya que cerca de un millón y medio de haitianos perdieron su hogar durante el terremoto, de los cuales más de 800.000 a día de hoy siguen viviendo en los más de 1.000 campamentos improvisados, compuestos por poco más que tiendas de lona sin acceso a agua o electricidad. Estos campamentos de desplazados se han convertido en focos de inseguridad controlados por bandas de criminales, donde el asesinato y la violación se han convertido en algo común. A lo que además debemos sumar un brote de cólera, que por el momento ha afectado a casi 200.000 personas y está cerca de haber causado 4.000 muertos.

A pesar de todo esto, la ayuda internacional no parece llegar del todo bien, por un lado de la ayuda gubernamental prometida solo ha llegado el 20% de lo pactado, lo que está frenando la reconstrucción de Haití, ayuda que según Bill Clinton y el Primer Ministro de Haití, Jean-Max Bellerive, responsables de la comisión de la ONU sobre la reconstrucción de Haití, deberá llegar pronto y mejor durante el presente 2011. Por otra parte se encuentra la ayuda prestada por las casi 10.000 ONGs presentes en el país, a las que algunos critican que en lugar de ayudar a la reconstrucción del país tras el terremoto , están sirviendo como meros parches que están convirtiendo a Haití en demasiado dependiente del exterior. A lo que se debe sumar el creciente descontento de los Haitianos con los cascos azules, que a los que acusan de traer el cólera al país, y que cada vez son más percibidos por la población como una fuerza de ocupación que como una fuerza humanitaria.

Recuerda las imágenes del terremoto de Haití

Además se debe tener en cuenta la sombra de fraude que cubre Haití, ya presente antes del terremoto y acrecentada ahora. A las acusaciones de un mal reparto de la ayuda exterior se debe sumar ahora el posible fraude electoral. Haití vivió unas elecciones el pasado 28 de noviembre, en la cual se deberían haber elegido a los dos candidatos para ser Primer Ministro, sin embargo observadores extranjeros han declarado que las elecciones fueron fraudulentas, y exigen que el candidato del gobierno actual, Jude Celestin, deba ser eliminado de la segunda vuelta y reemplazado por el músico Michel Martelly.

En este ambiente de caos político y social, es difícil tener demasiada esperanza en el futuro de Haití tras el fatídico terremoto, sin embargo aún hay pequeños espacios para la esperanza. Haití es una país devastado, en el que sus ciudadanos se niegan a olvidar a las victimas del terremoto, y en el que sin duda hay espacio para el futuro, siempre que los países extranjeros se presten a dar una ayuda real y útil, y que la propia clase política de Haití supere el fraude institucionalizado y se concentre en lo más importante, su propia población.

Imagen: Oldmaison en flickr.com

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