La cara ya no sólo es el reflejo del alma, sino también de la promiscuidad. Un estudio científico conjunto entre las universidades de Aberdeen, St. Andrews y Durham ha desvelado las claves para saber, según los rasgos faciales, si una persona tiende más hacia la promiscuidad o hacia las relaciones duraderas.
Según este estudio, las mujeres percibidas como más atractivas por los hombres son también las más proclives a una relación corta, resultando preferidas éstos. El caso contrario es el de los hombres que presentan la mandíbula cuadrada, la nariz grande y los ojos pequeños, ya que son percibidos por las mujeres como más promiscuos, y peores padres, por su poca tendencia a relaciones duraderas. Mira el ejemplo.
Estas conclusiones son las que se reflejan de un estudio en el que los científicos analizaron a 700 personas heterosexuales, a las que mostraron fotografías de personas del sexo opuesto pidiéndoles que intentaran adivinar el nivel de promiscuidad de cada uno. Los prejuicios sobre la mayor o menor promiscuidad coincidían en las respuestas, así como la preferencia por un tipo u otro de rostros según el sexo.
Sobre las relaciones sexuales y la percepción habla también otro estudio científico de la universidad de Yale e Indiana, que pone de manifiesto la predisponibilidad masculina a confundir los gestos de amistad con señales de interés sexual. Este estudio reflejaría una menor capacidad de los hombres para descifrar la comunicación verbal, que lo lleva a confundir en más ocasiones que las mujeres los gestos de amistad con el interés sexual.
Imagen: lagalera.com.ar
Según este estudio, las mujeres percibidas como más atractivas por los hombres son también las más proclives a una relación corta, resultando preferidas éstos. El caso contrario es el de los hombres que presentan la mandíbula cuadrada, la nariz grande y los ojos pequeños, ya que son percibidos por las mujeres como más promiscuos, y peores padres, por su poca tendencia a relaciones duraderas. Mira el ejemplo.
Estas conclusiones son las que se reflejan de un estudio en el que los científicos analizaron a 700 personas heterosexuales, a las que mostraron fotografías de personas del sexo opuesto pidiéndoles que intentaran adivinar el nivel de promiscuidad de cada uno. Los prejuicios sobre la mayor o menor promiscuidad coincidían en las respuestas, así como la preferencia por un tipo u otro de rostros según el sexo.
Sobre las relaciones sexuales y la percepción habla también otro estudio científico de la universidad de Yale e Indiana, que pone de manifiesto la predisponibilidad masculina a confundir los gestos de amistad con señales de interés sexual. Este estudio reflejaría una menor capacidad de los hombres para descifrar la comunicación verbal, que lo lleva a confundir en más ocasiones que las mujeres los gestos de amistad con el interés sexual.
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