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La verdadera historia de Blancanieves y los enanitos

Todos vimos la película de dibujos animados 'Blancanieves y los siete enanitos' de Walt Disney. Desde que el creador de Mickey Mouse lanzara la película, ésta se hizo mucho más famosa que el cuento original. Pero es que además, existe una historia real con una princesa de carne y hueso que era hermosa y envidiada por su madrastra. La verdadera Blancanieves.

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La Blancanieves real

Blancanieves realmente existió y fue una princesa de carne y hueso que tuvo una vida mucho más maltrecha que la que nos muestran las películas. El historiador Eckhard Sander defendía que Blancanieves era en realidad, María Sophia Margaretha Catharina von Erthal, nacida el 15 de junio de 1729, hija del principe Phillip Christoph von Erthal y su mujer, Maria Eva von Bettendorf.

El castillo de los Erthal es un museo a día de hoy, y su principal atracción es el espejo parlante. Se trata de un juguete acústico muy de moda en aquella época. El espejo tenía la particularidad de repetir las palabras pronunciadas delante de él. El espejo era propiedad del príncipe, que se lo regaló a su segunda mujer, la madrastra de la Blancanieves real.

Según este mismo historiador, la relación entre la madrastra y Maria Sophia no era tan mala como asegura el cuento, pero sí es verdad que la menospreciaba en comparación a sus otros hijos de un primer matrimonio. Además, la pobre quedó ciega a causa de una varicela, pero eso no quitaba que fuera como "un ángel caritativo y bondadoso". Al menos, eso decía el cronista de la familia Erthal.

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La inspiración que pudo dar lugar a los enanitos, viene explicada a continuación. Los habitantes de Loht le tenían mucho aprecio a Maria Sophia y ella se pasaba el día rodeada de niños que parecían más mayores de su edad por el trabajo que desempeñaban en las minas de la familia. Estos niños vestían largos abrigos y gorros.

Lo que no está claro es quién mató a Maria Sophia. Alguien hizo que envenenaran los frutos de los árboles por los que ella solía caminar. De ahí lo de la manzana envenenada. El culpable se dice que pudo ser el mismo Carlos V, porque quería evitar que su hijo Felipe II de España se casara con ella por motivos políticos. Otros sospechosos eran la policía secreta del rey, y por supuesto, su madrastra, como dice el cuento.

Publicado por Manuel Peña - Perfil en Google+ - Leer más artículos de Manuel Peña

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