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¿Qué pasaría si no existiera la Luna? Parte II

Ya hemos visto lo que hubiera pasado si nunca hubiera existido la Luna. Ahora vamos a ver que ocurriría si, de repente, la Luna que tenemos dejara de existir. Además de tener consecuencias positivas y negativas en el romanticismo de las noches, diríamos adiós a las mareas, tendríamos un cambio climático drástico y sufriríamos una serie de secuelas no muy deseables.

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Efectos de la desaparición de la Luna

Si de repente desapareciera nuestro satélite, el efecto más inmediato que podríamos apreciar es que las noches serían totalmente oscuras. Lógicamente, no existirían fases lunares y todas las noches serían como las que conocemos ahora de 'luna nueva', o lo que es lo mismo, sin luna.

Los astrónomos podrían percibir mejor las estrellas y la vía láctea al no ser deslumbrados por a luz lunar. Además, nunca más veríamos un eclipse solar ni lunar. Pero esto es solo lo que cambiaría en el sentido romántico. Habría consecuencias mucho peores.

A corto plazo, perderíamos las mareas que provocaba la gravedad lunar. La Luna somete a una fuerza gravitacional a las mareas que cubren el 70% del planeta. Esto produce oscilaciones cíclicas que están relacionadas a la rotación de la Tierra. Sin la presencia de la Luna seguirían produciéndose mareas por el efecto grativacional del Sol, pero éstas serían mucho más suaves.

La desaparición de las mareas lunares provocaría que las corrientes oceánicas se debilitasen y las aguas se estancaran. Esto se traduciría en que las orillas perderían su sistema de drenaje y limpieza natural, el agua oceánica se redistribuiría en dirección a os polos y aumentaría el nivel del mar en las costas. Como consecuencia, tendríamos un cambio drástico en el clima de la Tierra.

Si la Luna desapareciese, la ausencia de su movimiento orbital alrededor de la Tierra haría que perdiéramos la inclinación que tenemos en nuestra rotación alrededor del Sol. Esta inclinación es la culpable de que existan las estaciones del año. Si la Luna desaparece podríamos tener veranos de más de 100 grados e inviernos con temperaturas inferiores a los 80 bajo cero.

En el peor de los casos, el eje de rotación terrestre podría alinearse con el del Sol, haciendo que determinadas zonas del planeta estén en permanente insolación y otras en permanente oscuridad. Además de las impresionantes diferencias térmicas entre una mitad y otra de la Tierra, estaríamos sufriendo vientos con velocidades superiores a los 300 km/h.

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La desaparición de la Luna alteraría los ritmos biológicos de muchas especies animales y vegetales que se han adaptado y evolucionado bajo la presencia cíclica de la luz lunar. Además, muchas especies deberían adaptarse súbitamente a vivir en la oscuridad total de las noches sin luna.

En consecuencia se produciría una extinción masiva de plantas y animales sobre la Tierra por las temperaturas extremas, la falta o exceso de luz, los fuertes vientos de velocidades endiabladas...y todo porque la ausencia de Luna acabaría con las mareas y cambiaría el eje de rotación de la Tierra de manera dramática.

Publicado por Manuel Peña - Perfil en Google+ - Leer más artículos de Manuel Peña

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