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Un condenado a muerte acabará siendo comida para peces

Aunque parece un libro basado en una historia macabra, nada más lejos de la realidad. Gene Hathorn, condenado por asesinar a tres personas, ha pedido que tras su ejecución lo trituren y sirva de comida para peces.

Este último deseo antes de morir procede de una idea que el artista Marco Evaristti le trasladó cuando lo visitó en el corredor de la muerte en Texas. Evaristti es famoso porque hace unos años presentó su obra ‘Helena’ que contenía unas diez batidoras con un pez de colores en su interior, y con la posibilidad de que aquel que lo quisiera pudiera darle al botón “on” de la batidora.

Y a pesar de que le retiraron la obra antes de que los peces acabaran hechos añicos, le propuso al preso algo parecido pero más salvaje: trocear su cuerpo después de su ejecución para alimentar a 300 peces en un acuario gigante. Y a Gene le gustó la idea.

Pero este raro mecanismo de acabar con sus restos solo podrá hacerse si no sigue adelante la apelación que ha interpuesto el mismo Hathorn para librarse de la silla eléctrica.

Al menos tiene a la ley de Texas de su parte, ya que los prisioneros del corredor de la muerte tienen derecho a decir quién quieren que disponga de su cuerpo después de la ejecución, sin especificar que se vaya a hacer con los restos del difunto.

Hathorn permanece en el corredor de la muerte desde hace 23 años por implicarse en 1985 en el homicidio del padre, madrastra y hermanastro de su amigo James Lee Beathard.

Su compañero no duró mucho tiempo en prisión porque fue ejecutado pocos años después por inyección letal. Al parecer James Lee quería heredar el patrimonio de su familia, de ahí a que acabara con la vida de todos ellos.

Imagen: adn.es

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