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Una mujer quiere convertirse en la más gorda del mundo aún a riesgo de morir

Donna Simpson, una mujer estadounidense de 270 kilos, se ha propuesto convertirse en la mujer más gorda del mundo, meta que requerirá que aumente en otros 200 kilos su peso actual. Esta americana de 42 años ya ostenta el récord Guinness a la madre más obesa del mundo, ya que cuando nació su hija Jacqueline ya pesaba 230 kilos y necesitó tres camillas y un equipo de 19 doctores y enfermeras para practicarle una cesárea de alto riesgo.

El menú diario de Donna incluye entre otros muchos caprichos, cuatro hamburguesas, cuatro filetes con patatas, dos pizzas, mantequilla de cacahuete, helados, mucho chocolate, doce pasteles, numerosas bebidas gaseosas y hasta dos tartas, una dieta que ha hecho que se deteriore su salud y la ha llevado a sufrir diabetes y alta presión sanguínea.

Respecto a los problemas que pueda llegar a acarrearle tanto peso, la mujer afirma que no tiene miedo a morir ya que es algo que le sucede a todo el mundo, aclarando además que no sabe exactamente por qué se ha puesto una meta como esa, aunque asegura que es algo para lo que cree haber nacido ya que siempre se recuerda terriblemente gorda incluso cuando iba al colegio, y asegura estar deseando alcanzar los kilos para saber qué aspecto se le queda.

Por su parte el padre de su hija, Philippe, a quien conoció en un chat de mujeres gordas en Internet y con quien se casará próximamente, asegura apoyarla absolutamente en todo y planea un auténtico homenaje para cuando Donna alcance su meta, una boda al amanecer en el monte Haleakala, en Hawai. Philippe, que asegura que Donna es su fantasía y que mientras más pesa más sexy le parece, se siente enormemente orgulloso de su mujer, que según afirma, ingiere una media de 12.000 calorías diarias y debe desplazarse en un pequeño coche eléctrico por culpa del exceso de peso.

Mira las declaraciones de Donna Simpson

Imagen: periodistadigital.com

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